Cómo afecta la separación o divorcio a una hipoteca compartida

jueves 10 jul 2025

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Una separación o divorcio no solo implica cambios emocionales y personales, sino también consecuencias legales y económicas, especialmente si la pareja tiene una hipoteca conjunta. ¿Qué ocurre con el préstamo en caso de ruptura? ¿Quién sigue pagando? ¿Es posible dejar de ser titular? En este artículo analizamos las claves legales y financieras para tomar decisiones informadas.

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¿Qué pasa con la hipoteca si te separas o divorcias?

Cuando una pareja firma una hipoteca de forma conjunta, ambos se comprometen legalmente a responder por la totalidad del préstamo, independientemente de quién viva en la casa o de los acuerdos personales que se hayan alcanzado tras la ruptura. Esto significa que:

  • Los dos titulares siguen siendo responsables frente al banco.
  • Si uno deja de pagar, el otro debe asumir el 100 % de las cuotas.
  • El contrato hipotecario no se modifica automáticamente por el divorcio.

¿Quién se queda con la casa?

Este punto suele resolverse en el acuerdo de divorcio o en la sentencia judicial. Las opciones más comunes son:

  1. Adjudicación a uno de los cónyuges: se queda con la vivienda y debe compensar al otro por su parte.
  2. Venta del inmueble: se cancela la hipoteca con lo obtenido y, si sobra, se reparte el excedente.
  3. Copropriedad: ambos siguen siendo propietarios y titulares del préstamo, aunque estén separados.

En cualquiera de estos escenarios, es fundamental regularlo legalmente mediante escritura pública o en el convenio regulador, e informar al banco.

¿Es posible eliminar a uno de los titulares de la hipoteca?

Sí, pero solo con el consentimiento del banco. Para ello, hay que realizar una novación hipotecaria (modificación del contrato) o una subrogación de deudor, en la que uno de los titulares asume la deuda completa.

El banco evaluará si quien se queda con la hipoteca tiene suficiente solvencia para afrontar el préstamo en solitario. En muchos casos, si no se cumplen los requisitos, la entidad puede negarse a liberar a uno de los deudores.

Alternativas si el banco no acepta el cambio

  • Seguir pagando entre ambos: aunque estén separados, continúan siendo cotitulares del préstamo.
  • Alquilar la vivienda: para cubrir los gastos mientras se decide qué hacer.
  • Vender la casa: saldar la deuda y repartir la diferencia.
  • Amortización anticipada parcial o total: reducir el capital pendiente y renegociar.

En cualquier caso, es esencial evitar impagos, ya que perjudicaría a ambos titulares.

¿Qué pasa con las ayudas fiscales?

La deducción por inversión en vivienda habitual (si se adquirió antes de 2013) puede mantenerse, pero solo para el cónyuge que sigue usando la vivienda como residencia habitual y continúa pagando la hipoteca.

El cónyuge que deja de vivir en la vivienda no puede seguir aplicando la deducción, salvo en algunos casos muy específicos que deben consultarse con Hacienda.

Recomendaciones legales

  • Reflejar todos los acuerdos por escrito y elevarlos a documento público.
  • Solicitar al banco la novación o subrogación de la hipoteca si hay acuerdo.
  • Acudir a un abogado especializado para proteger los intereses de ambas partes.
  • Mantener una buena comunicación con la entidad financiera durante todo el proceso.

Conclusión

La hipoteca compartida no desaparece con la separación o el divorcio. Es necesario negociar, pactar y formalizar las decisiones para evitar problemas futuros. Aunque la ruptura sentimental pueda ser compleja, dejar claros los aspectos económicos —especialmente los relacionados con la vivienda y la financiación— es clave para empezar una nueva etapa sin cargas innecesarias.

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